22 jul. 2014

El silencio cómplice del mundo

En las últimas dos semanas hemos visto como el Estado de Israel aplasta de manera brutal al territorio de Gaza, los muertos y heridos aumentan de igual manera que  el silencio de la comunidad internacional ante este hecho de violencia , no denunciar un hecho violento nos hace cómplices, es como no llamar a la policía ante los gritos de alguna mujer sufriendo agresión domestica desde alguna casa vecina, siempre la solución  es que alguna fuerza ajena intervenga para solucionar y salvaguardar a la víctima, en este caso ¿ por qué dudamos tanto para denunciar al agresor? 

Palestina en el 2012 fue apoyada con un voto de parte de Costa Rica y otras 137 naciones ante la ONU para que fuera reconocida como estado observador no miembro, en ese 29 de noviembre 44 se abstuvieron a votar y solo 9  votaron en contra de los cuales se destaca Estados Unidos y Israel, pero , aquí hay algo interesante , la oposición casi patológica que tiene Israel ante las cosas que simplemente no comparte, en este 2014 las fracciones palestinas de Hamás y Fatah firmaron un histórico acuerdo de reconciliación el cual Israel rechazó de manera pedante aduciendo que Hamas solo debía negociar con ellos la paz pero ¿no es más lógico negociar la paz con todas las partes involucradas?, sin duda, como citaría Slavo Zizek en su libro ¨sobre la violencia¨ : ¨si el poder corrompe, lo inverso también es cierto; la persecución corrompe a las víctimas, aunque quizá de formas más sutiles y trágicas.¨

Occidente no puede tener una noción de deuda moral como dicen algunos, la deuda moral es una especie de mensaje agazapado que le da el visto bueno a los gobernantes de Israel en seguir cometiendo esta miseria que avergüenza al mundo entero, porque algo hay que dejar claro, no son todos los Judíos que apoyan las acciones de su país, de hecho casi el 50%  de los habitantes de Israel se consideran no religiosos (jilonís) sin contar los que se han expresado en contra de las acciones ofensivas alrededor del mundo. Busquemos mejor entendernos dejando esa fijación patológica por la tierra, en fin acabo, el planeta es un lugar muy pequeño y hasta donde llega mi conocimiento sobre las religiones del mundo ninguna de ellas  aprueba la muerte de inocentes  ni las introvertidas creencias de Antón LaVey promovían algo tan grotesco como lo que estamos viendo.