14 oct. 2012

abrid bien los ojos y veras las cosas hermosas que tienes


Muchas veces adquirimos objetos artísticos impulsados por el cliché del objeto en vez de que motivos más nobles nos guíen en la compra de los objetos  como por ejemplo el apoyo a un artista o por el amor que nos causa tener arte en nuestras pertenencias o el placer estético...etc... Quizás se confunda esta clase de consumismo con su hermano bastardo llamado consumismo capitalista, de cierta forma ambos tienen el mismo fin: nuestro dinero, aparte de que adquirimos el objeto para acumularlo en nuestras casas, pero, la gran diferencia al final entre el consumismo capitalista versus consumismo cultural es que el primero nos da placer efímero y el segundo nos da placer transcendental.

Otras veces las personas no saben lo que están comprando o simplemente no le toman la atención necesaria (por eso compran por comprar, amor a lo efímero), por ejemplo, un simple popí en una pulpería para alguien podría ser banal, quizás no sepa que el arte posee extrañas manifestaciones más cuando un Salvador Dalí por diversión diseña el logo de ese popí, o el señor que vi hoy en la avenida central llevando una camiseta que posiblemente vio bonita desconoce que lleva  el rostro andrógino  de Klaus Nomi, o el chaval amante de Therion no le preste atención al arte del disco que es nada más y nada menos que oleos del maestro Saturno Buttó

 pues amigos, el arte hay que apreciarlo y para poder hacerlo bien hay que abrir bien los ojos y estar dispuesto a aprender día a día cosas nuevas aparte de tener esa curiosidad tan necesaria para un buen aprendizaje