4 abr. 2013

confesiones inconfesables


Confesiones inconfesables:
Siempre busco la mirada de alguna dama que me llame la atención en algún recinto el que me encuentre,
Trato de sonreírle, de acercarme, tratar de sentir su proximidad,
Todo ese movimiento lo hago con cautela, no me interesa vender una imagen de lo que no soy
Aunque posiblemente el motivo de nuestro encuentro en ese lugar sea uno más de una  serie de motivos que
Perfectamente sea el detonante de alguna conversación, yo decido no hablar, me callo, guardo silencio y distancia, dejo escapar ante mis ojos las oportunidades que me trae el universo
Au que ella tenga un bello tatuaje del principito en su brazo, aunque le guste la poesía, tenga los mismos amigos, frecuente las mismas librerías, todo eso no es suficientemente fuerte para que yo rompa el silencio…
Maldita vergüenza, ese es el peor sentimiento que puede tener un hombre…
Desearía ser como el hijo de  Port Lligat que ocultaba la  vergüenza que carcomía su alma a igual que la mía…
Al final me pasa lo mismo que al niño del poeta  que se pasa mirando a la niña en la hamaca ¨niño tonto que la mira y no le habla...*¨

·         Poeta costarricense Gustavo Solórzano Alfaro







salvador dali ¨el juego lugubre¨ 1929