25 sept. 2011

Yolanda Oreamuno en el país de los choteadores

En costa rica tenemos una costumbre llamada ¨choteo¨ que es para mi entender hablar mal o desacreditar a la otra persona solo por el placer de causar daño, por ejemplo, hoy en el club de lectura (en el cual estoy muy feliz por ser parte del club) hablamos sobre Yolanda oreamuno y su novela ¨ruta de evasión¨ la cual tuvo poco impacto en nuestra sociedad debido mas a la ignorancia y el menos precio del pueblo costarricense de aquella época.


siempre los honores vienen despues de la muerte (en nuestro pais)

Me pareció interesante que contaran sobre las impresiones que tuvo la gente en la presentación de la reedición de la novela de Yolanda, según yo pude entender, pocos conocían la novela (por no decir que no la han leído) y que las muchas mujeres escritoras e intelectuales hablaron en la actividad a pesar que Yolanda fue una revolucionaria y mujer adelantada a su época, uno esperaba que por lo menos le reconociera algo de meritos o que hablaran de su obra pero como nos conto el compañero que asistió a la actividad, ninguna hablo. Será acaso que entre ellas exista un tabú en contra de Yolanda?, será envidia profesional? O será el típico miedo de hablar bien de los demás?

Hablar bien de otra persona desinteresadamente provoca estas reacciones:
1. Lo tacharían de ¨lava huevos¨
2. Lo tacharían de hipócrita que solo busca en la otra persona algo para su propio fin
3. O que lo tachen de bombeta

Es triste que muchos callen por ese miedo ¨a lo que dirán¨, yo sostengo que uno debe decir las cosas sin temor a que lo tachen de ¨x¨ cosa tan solo por reconocer una virtud a otra persona…

Otra cosa, la gente le encanta meterse más con el ser humano que con sus ideas, apareciera que si se logra ridiculizar o desacreditar al humano se podrá también desacreditar sus ideas, cosa errónea y tonta, porque, para meterse con una persona al nivel personal es lo más sencillo y vulgar que existe pero meterse y debatir las ideas de esa persona lleva más trabajo y reflexión…
Deberíamos saber apreciar y no retener los elogios hacia el arte de los demás, dejar de pensar en los demás y ser honesto con uno mismo.