26 oct. 2011

la cancion de la melancolia

cuarta parte( así habló zaratustra)




cuando el aire va perdiendo luminosidad,
cuando ya el consuelo del rocío
cae gota a gota sobre la tierra,
no visible, tampoco oído;

pues delicado calzado lleva

el consolador rocío, como todos los suaves consoladores;

entonces tú te acuerdas, te acuerdas ardiente corazón,
de cómo en otro tiempo tenías sed,
de cómo, chicharrado y cansado, tenías sed
de lágrimas celestes y gotas de rocío,
mientras en los amarillos senderos de la hierba
miradas del sol vespertino malignamente
corrían a tu alrededor a través de negros árboles,
ardientes y cegadoras miradas del sol,
contentas de causar daño
el pretendiente de la verdad? tu?- así se burlaban ellas
no! solo un poeta!
un animal, un animal astuto, rapaz, furtivo,
que tiene que mentir,
que, sabiéndolo, queriéndolo, tiene que mentir;
ávido de presa, enmascarado bajo muchos colores,
para sí mismo máscara,
para su mismo presa-

eso -el pretendiente de la verdad?

no! sólo necio! solo soy poeta!